No Hables · Temporada 3 · Episodio 3

La vida en cubierta: la cocina del ARC Gloria

Duración 17:34 · Grabado a bordo del buque escuela ARC Gloria · Producción y voz: Daniel Rueda Serrano

Entramos a la cocina del ARC Gloria, el corazón del buque, con el mayordomo y el chef de a bordo. Preparan 155 hamburguesas de 125 gramos para la tripulación mientras hablamos de condimentos, de cómo se guarda el carbón en la «bodega del apóstol» y de cocinar para marinos de todas las regiones de Colombia. Entre parrilla y pan sellado: fútbol (Atlético Bucaramanga), cómo llegaron a la Armada, los «bajonazos» en la mar y por qué ver a cientos de colombianos cantando el himno en cada puerto compensa el crucero.

▶ Escuchar el episodio · Todos los episodios

Capítulos

Resumen

Una visita a la cocina del buque con el mayordomo y el chef: la preparación de 155 hamburguesas al carbón para toda la tripulación, los condimentos y el almacenamiento a bordo, la mezcla de regiones en el menú, el fútbol, cómo llegaron a la Armada y lo que más los ha marcado de un crucero.

Temas

Transcripción

Texto editado a partir de la transcripción automática y revisado por el autor.

Los dos suboficiales no se nombran en esta página; la transcripción automática no permite confirmar sus nombres y apellidos.

En la cocina del Gloria

Daniel: No Hables hoy, el podcast de los mares. Nos encontramos aquí en el corazón del buque, la cocina, y nos acompañan hoy el mayordomo del buque escuela ARC Gloria, suboficial jefe, y el chef de cocina del buque, suboficial primero. Vamos a hacer algo especial para ustedes: un alimento que van a gozar y disfrutar viéndolo preparar. Acompáñennos.

Daniel: Aquí estamos en la acción. Mi suboficial, cuénteme, ¿qué está preparando en este momento?

Suboficial: Ahorita mismo tenemos la carne molida para preparar unas deliciosas hamburguesas. Estamos aquí con sus condimentos, macerando para preparar una deliciosa carne al carbón.

Daniel: ¿Qué condimentos podemos encontrar a bordo?

Suboficial: A bordo tenemos toda clase de condimentos: ajinomoto, sal, pimienta, ajo, especias, finas hierbas. Todo eso lo tiene la carne molida para darle su gran sabor. La idea es sazonarla bien para que coja todos sus sabores y podamos tirarla a la brasa.

Daniel: Cuando sacó la carne molida del cuarto de refrigeración, ¿cuánto tiempo la dejó a temperatura ambiente?

Suboficial: Se saca desde el día anterior, porque está bien congelada, para que haga su proceso de descongelación y luego poder trabajarla y armar bien las bolas de carne.

El carbón y la bodega del apóstol

Daniel: Mi jefe, una pregunta sobre el carbón. ¿Cómo se consigue aquí en alta mar y dónde se almacena? Para muchos será una sorpresa que en un buque se prenda carbón. ¿No hay problemas de incendio?

Suboficial: Depende de la planeación del crucero: nos preparamos para esa clase de eventos y venimos con las previsiones completas. Tenemos el carbón almacenado en la bodega del apóstol, para poder brindarle más bienestar al personal.

Daniel: Para los que no conocen el término, cuéntenos qué es la bodega del apóstol.

Suboficial: Es un pañol. Ahí está el pañol de pinturas y el pañol de cadenas, para decirlo coloquialmente. También guardamos allí las basuras que reciclamos, para entregarlas en los puertos cuando llegamos, y tenemos otro espacio para guardar el material de carbón y maderas.

¿Qué plato piden más a bordo?

Daniel: Para preparar alimentos para una tripulación de varias regiones, siempre solicitarán algo: los antioqueños, la arepita; los de la costa Caribe, su arepita de huevo. ¿Cuál es el plato que más se solicita a bordo del majestuoso buque escuela ARC Gloria? ¿Y ustedes de dónde son? ¿Tienen conocimiento para hacer el mute santandereano?

Suboficial: Soy de un pueblo llamado Suratá, en Santander. Los paisanos dando su mejor sabor, el sabor a bordo que solamente se puede disfrutar acá.

155 hamburguesas de 125 gramos

Daniel: Mi suboficial, ¿usted sella las hamburguesas en un horno?

Suboficial: En este caso vamos a sellar. Son 155 hamburguesas, y el peso promedio de cada bola es de 125 gramos.

Daniel: Continuando con las gloriosas hamburguesas a bordo: el tomate, la cebollita, la tocineta, el pollo. Y acá en la parrilla, por arte de magia de mi jefe, estamos sellando los panes con aceite y mantequilla de ajo. Y aquí está la carne sellada.

Fútbol: Atlético Bucaramanga

Daniel: Mi jefe, una pregunta muy informal que todo el mundo querrá saber: ¿usted es hincha de qué equipo?

Suboficial: Indiscutiblemente del mejor, del Atlético Bucaramanga. Vamos rumbo a la segunda estrella.

Daniel: ¿Y cómo ha visto los resultados? ¿Vamos bien?

Suboficial: Vamos bien, aunque con una mala expectativa. Tuvimos un percance en el penúltimo partido, pero la fe es lo último que se pierde.

Daniel: ¿Cómo creen que son las apuestas? Aquí en el Gloria hay bastantes guardiamarinas, cadetes y oficiales hinchas del glorioso Atlético Bucaramanga.

Suboficial: Hay bastantes, pero hay opiniones divididas, porque hay gente de varias regiones: los del Junior, los del Nacional. Es una disputa amistosa.

Daniel: Lo importante es la camaradería. Que la rivalidad se quede en la cancha.

Daniel: Cuénteme, ¿cuándo salió de Bucaramanga?

Suboficial: Salí de Bucaramanga en 2005. Me presenté a la gloriosa Armada Nacional como chef, hice el proceso, quedé y desde entonces estoy acá trabajando en esta bella institución. El traslado fue algo trágico para mi mamá en esa época, cuando yo no conocía nada de la vida militar. Cuando le dije «me voy para la Marina», me dijo: «Hágale, mi hijo». Y mi primer traslado fue a Puerto Leguízamo, en el Putumayo. Mi mamá decía: «Ay, Dios mío». Yo no había llegado a la unidad y ya me estaba diciendo que me retirara. Pero eso me enseñó a ser independiente y a valorar más la casa, cuando uno llega a la calle y se estrella con que no hay quién le lave la ropa, no hay quién le sirva, ni quién le tienda la cama.

Daniel: ¿Hace cuánto no va a Bucaramanga?

Suboficial: Llevo año y medio sin ir. Ahorita, cuando lleguemos, mi familia viene al atraque. Pasamos Navidad en Cartagena y Año Nuevo sí nos vamos para Bucaramanga.

Daniel: ¿Cuántos hijos?

Suboficial: Felizmente, un solo hijo. Vive en Estados Unidos. Estuvo acá, en el puerto de San Francisco y en San Diego. Tuve el honor de ascender en ese puerto con él a mi lado, que me colocara el grado. Eso es lo bonito de este buque, que navega al exterior.

El momento que más los marcó del crucero

Daniel: Mi jefe, ahora hablemos de la tocineta. ¿Qué estamos haciendo?

Suboficial: La tocineta ya tiene un proceso ahumado. Le estamos dando una cocción más para que quede más crocante a la hora de consumir la hamburguesa.

Daniel: ¿Qué ha sido lo que más le ha impactado de este crucero?

Suboficial: Cada crucero es diferente, y cada puerto tiene su momento especial. Este año fue algo atípico para mí, porque encontrarme con mi hijo en el puerto fue lo que más me impactó. Pero cada vez que llegamos a puerto y vemos cientos de colombianos esperándonos o despidiéndonos, erizados, cantando el himno nacional y pisando esas cubiertas, la verdad es gratificante. Nos hace sentir la satisfacción del deber cumplido, como colombianos, como militares y como tripulantes del buque escuela Gloria: estamos haciendo un excelente trabajo a nivel mundial, cambiando la imagen que tenía el país.

Daniel: ¿Cuántos años tiene su hijo?

Suboficial: Dieciocho. Se estableció en Estados Unidos, está muy bien, terminó su carrera y está trabajando.

Daniel: Vamos con la finalización de esta gloriosa hamburguesa. Ya llegó la hora de la verdad: el momento de gustar una deliciosa y exquisita hamburguesa Gloria. Ya tenemos la carne preparada al carbón. Aquí la tenemos, con la ayuda de una guardiamarina. Y no vamos a editar nada, porque este podcast se llama No Hables y es un podcast sin efectos.

Los «bajonazos» y cómo se superan

Daniel: Mi jefe, una pregunta. Todo es folclor, alegría, camaradería, pero también hay momentos tristes, momentos de «bajón», el famoso «estoy bajoneado». No sé si la gente entienda el término. Cuénteme, ¿en este crucero ha vivido algo así? Si es muy personal, me lo cuenta detrás de cámaras.

Suboficial: Yo no he tenido esos momentos. Pero tenemos para solventar los «bajonazos» del personal menos antiguo. Con el tiempo uno tiene la capacidad mental, física y psicológica de ayudar a solucionarle el problema a otras personas. Yo no lo veo como un trabajo, sino como una pasión. Cuando uno hace lo que le gusta, no es trabajo. Con la experticia de navegar uno sabe cuál es el momento crítico: la pierna final de la navegación, cuando a la gente le entra la ansiedad y el afán de llegar. Ahí empiezan los pequeños inconvenientes, los choques de temperamento y de cultura. Pero esto hace parte de todo.

Daniel: Gracias, mi jefe. Disfrutemos ahora del resultado final.