No Hables · Temporada 3 · Episodio 4

Voces jóvenes, sueños grandes: un alférez de la Marina de Guatemala a bordo del Gloria

Duración 19:59 · Grabado a bordo del buque escuela ARC Gloria · Producción y voz: Daniel Rueda Serrano

Conversación en el salón Almirante Padilla del ARC Gloria con un alférez de corbeta de la Marina de Guatemala que navegó con la tripulación colombiana. Cuenta cómo nació su vocación militar en Salamá (Baja Verapaz), cómo suena el himno de Colombia visto desde afuera, qué le marcó del embarque y qué significan para él los volcanes de su país, que vimos aparecer desde el alerón de babor antes del fondeo en Puerto Quetzal. Además: anécdotas de camarote, guardias nocturnas y la «cobija viajera».

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Capítulos

Resumen

Un alférez de corbeta de la Marina de Guatemala, que navegó a bordo del ARC Gloria, cuenta cómo decidió entrar a la institución, cómo vive el himno de Colombia después de escucharlo en cada ceremonia, qué se lleva de la convivencia en el camarote y las guardias, y por qué para él los volcanes de su país son un reto personal.

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Transcripción

Texto editado a partir de la transcripción automática y revisado por el autor.

El salón Almirante Padilla

Daniel: No Hables hoy, el podcast de los mares. Estamos a bordo de nuestro emblemático y majestuoso buque escuela ARC Gloria, embajador de Colombia en los mares del mundo, y en esta ocasión me acompaña el señor alférez de corbeta Saldaña. Este lugar, para los que nos ven, es el salón Almirante Padilla, un lugar de reuniones a bordo para cadetes y guardiamarinas. En términos arquitectónicos podríamos llamarlo un salón múltiple, siempre con el bello aspecto marinero que caracteriza a nuestro majestuoso.

Un alférez de la Marina de Guatemala

Daniel: Este uniforme azul, ¿qué es?

Alférez de corbeta: Es el overol, el que utilizamos cuando estamos a bordo de las unidades de superficie, principalmente para navegar. Es el uniforme característico de la marina de Guatemala. Lo utilizamos en el día a día, en las embarcaciones grandes o menores, para desarrollar las faenas de la vida en el mar.

Daniel: Dijiste algo muy clave: Guatemala. En la introducción les presenté que el señor alférez de corbeta pertenece a la marina de nuestra hermana nación, Guatemala. Cuéntanos de tu inicio antes de ingresar a la marina y de tu país.

Su origen y su familia

Alférez de corbeta: Todo surge por voluntad. Me despierta el deseo de entrar al ejército de Guatemala, la institución castrense a la que pertenezco. Ya desarrollándome en la Escuela Politécnica, que es nuestra alma máter de todos los oficiales de la República de Guatemala, se me presenta la oportunidad de pertenecer a la marina, que antes se llamaba marina de guerra. Pasé el proceso de ingreso, salí apto, y la verdad me ha gustado mucho todo: la escuela, las enseñanzas. Es un conocimiento muy extenso y es una decisión de la cual no me arrepiento.

Daniel: ¿Y de tu niñez? ¿De qué ciudad eres?

Alférez de corbeta: Soy de Salamá, Baja Verapaz, un departamento de Guatemala, de la región de las Verapaces. Tengo a mi papá, a mi mamá y a mis hermanos, un hermano mayor y una hermana menor. Yo soy el segundo de la familia y el que decidió pertenecer al ejército de Guatemala. Lo decidí principalmente por el sentimiento, el fervor patrio. Uno ve las tropas, las columnas desfilando en la calle y no se puede explicar, se lleva por la sangre, como decimos. Se le eriza a uno la piel cuando suena el himno del ejército, el himno de Guatemala. Es voluntad, es ese sentimiento de pertenencia.

El himno de Colombia visto desde Guatemala

Daniel: Saltando a ese sentimiento de pertenencia: cuando empezaste a escuchar nuestro himno, el himno de Colombia, ¿cómo lo sientes, cómo lo vives después de estar a bordo?

Alférez de corbeta: La verdad, un himno muy bonito, principalmente porque aquí lo cantan con ese fervor patrio. Se siente el calor de la tripulación, que le pone el corazón. De tanto escucharlo en las ceremonias ya me sé la estrofa «A orillas del Caribe» y muchas otras, las básicas, las que siempre se repiten. He tenido la oportunidad de apreciar el himno completo cuando lo ponen en los actos, y la parte más característica es la introducción.

Daniel: Hoy estamos fondeando en Puerto Quetzal, cuya ciudad es San José. Mañana llegas a tu ciudad. Además del recuerdo y la nostalgia, ¿cuál va a ser tu primer paso después de haber estado a bordo?

Alférez de corbeta: Quedarme con el lindo recuerdo. Es una oportunidad que siempre tengo presente: no a todos se les da, y qué bendición que fui yo el elegido. No es destino, no es suerte, es una bendición lo que uno experimenta, y toca agradecerle a Dios.

Daniel: De todo lo que viviste, hay muchos aspectos: la parte humana, la alimentación, las tradiciones navales. Pero algo que realmente te marcó y no te lo vayas a poder arrancar.

Alférez de corbeta: Muchas anécdotas, muchas experiencias. Día a día hay una nueva; tendría que armar un diario de tantas páginas. Tal vez me quedo con la parte de mi ingreso. Nosotros decimos llegar como «pollo comprado», sin conocer a nadie, con la intriga de saber quién me espera. Pero el recibimiento fue muy cálido. Conocí a mis compañeros de camarote, los oficiales que me recibieron de una manera muy cálida. Lejos de la parte militar, lejos de la jerarquía, me llevo muchos amigos de acá. Cada persona con la que he compartido tiene un mundo diferente para contar.

Camarote, guardias y amistades

Alférez de corbeta: Uno se relaciona más con ciertas personas, no por preferencia, sino porque la situación así salió. La tripulación de guardias con la que más he convivido, la de ingeniería, son los que más han estado ahí, de madrugada, de noche, de día, en el almuerzo. Es la parte de convivir socialmente con la tripulación.

Daniel: Voy a romper un poquito el esquema. Yo soy el productor del podcast No Hables hoy. Cariñosamente le decíamos al camarote «Z set». Mi impresión cuando me embarqué en Puerto Vallarta fue descubrir que eras mi compañero de camarote: yo abajo, él arriba. Fue muy agradable compartir esta pierna contigo, compartir la guardia y los turnos en la consola de ingeniería, el tintico. Me llevo un gran amigo, así haya sido de pocos días. Cuando pienses ir a Colombia, a Bucaramanga, cuenta conmigo. Como le dije hoy cuando me firmaba la «cobija viajera»: me la voy a llevar, y cuando sea usted almirante y me reciba, no le saco la cobija.

Daniel: Te pregunto algo: cuando te dijeron que iba a venir otro periodista, aunque yo no soy periodista, porque ya había estado Felipe, de Blu Radio, ¿cuál fue la impresión que te llevaste de mí?

Alférez de corbeta: Creo que fui de los últimos en enterarme. Cuando me dijeron que venía de un podcast, dije: «Está bien». Mi teniente Santiago, que dormía en ese camarote, se decidió a moverse porque tenía más información de que usted era más longevo que Felipe. Dijimos: «No lo vamos a poner a sufrir». El recibimiento fue espontáneo y rápido, porque llegamos todos con la emoción de ir a conocer Vallarta.

Daniel: Yo no salí en Vallarta. Preferí permanecer a bordo y conocer la rutina del buque.

Alférez de corbeta: Y creo que la parte de conocerlo más fue el desarrollo de las guardias que coincidimos. Compartir en la guardia es la manera de conocer más a las personas, porque es un tiempo donde todo está en silencio y queda más tiempo para conversar. Así matamos el tiempo.

Daniel: Me gustaría continuar con esta charla, que no es una entrevista, es un relato. Dejémoslo así por hoy y dejemos las ganas de sacar nuevos capítulos de uno general que se llame «Voces a bordo». Te deseo muchos éxitos. Visita Colombia, visita Bucaramanga, te llevaré un café de mi finca.

Los volcanes de Guatemala

Daniel: Quiero terminar con una impresión. Estábamos hoy en nuestra última guardia de mar, antes de empezar la maniobra de fondeo, en el alerón de babor. Se veía la costa de Guatemala y los volcanes. Me impactaron de una manera que no puedo describir. Teníamos nuestro guía de volcanes, que nos acompañó con imágenes de un volcán que estaba en erupción. Cuéntame: ¿qué significan los volcanes para el pueblo de Guatemala? ¿Una amenaza, un orgullo?

Alférez de corbeta: De manera personal, para mí los volcanes son un reto. He tratado de ir subiendo a la cima de los que están autorizados. Todavía me faltan un par. Es un paisaje hermoso. Quien ha estado en la cima de un volcán entiende que se siente una paz, una sensación de libertad. Invito a los que puedan venir a darse el tour por cualquiera de los volcanes. Es una experiencia muy bonita y muy recomendable.

Daniel: Muchas gracias, y gracias a ustedes por escucharnos y por vernos. Damos por terminado este episodio. Soy Daniel Rueda Serrano.